Hipocresía cannábica V: Marihuana terapéutica y la inquisición de nuestra época

Hipocresía cannábica V: Marihuana terapéutica y la inquisición de nuestra época

¿Por qué este título?

Quiero comentaros dos sucesos que están muy relacionados con la marihuana terapéutica y lo que representó la inquisición en su momento: Represión, miedo, confusión, hipocresía e ignorancia… vamos pues al tema.

Primer caso inquisitorial de marihuana terapéutica

Empecemos por el primer caso, el cual ocurrió hace muchos años, más de una década. Justo después de que los médicos me aconsejaran la marihuana como tratamiento a mis múltiples dolores y fatiga crónica. La verdad es que, en cuanto empecé a tomar contacto con esta planta mediante el autocultivo, comencé a dejar de tomar una parte del gran número de pastillas que tomaba; me encontraba mejor, aun teniendo limitaciones para hacer una vida normal, parecía que los dolores decrecían y podía soportarlos mejor.

En esa época me subió el ánimo, y esa felicidad la quería compartir con la asociación para enfermos con dolor de la que yo era socio (no la cito por respeto). Cogí cita para hablar con la presidenta y puse rumbo a Valencia. Antes de pasar a hablar con ella salió su secretaria y me pregunto qué asunto iba a tratar con la presidenta. Yo le dije que tomaba hasta 14 pastillas diarias y desde que me aconsejaron la marihuana en el hospital había reducido en gran medida la toma de pastillas.

La mujer hizo una mueca extraña y me miró un poco raro, me dijo que esperara en la recepción. Al cabo de unos minutos salió y para decirme que la presidenta (de una asociación de personas con dolor crónico) no trataba asuntos de marihuana y que no me iba a recibir. Obvio que me di de baja de la asociación en el acto. Me fui de allí con una cara de gilipollas total.

Cara que se me quedó cuando me dijeron que me marchara de la asociación.

Sinceramente pienso que la mujer debería haberme recibido y, al menos, haber escuchado mis palabras, dichas por un enfermo que le ha sido aconsejado la marihuana por un especialista de la Seguridad Social de este país. Ella debería haber reflexionado sobre lo que le quería comunicar. Me hubiera gustado compartir con los enfermos de la asociación mi experiencia, algo que jamás pude hacer.

Segundo caso inquisitorial de marihuana terapéutica

Este segundo caso me pasó hace poco, lo que demuestra que la sociedad sigue igual de perdida y desinformada, necesitando más que nunca de comunicación, formación y comprensión.

La cosa aquí empieza porque una asociación de enfermos de fibromialgia y fatiga crónica se pone en contacto conmigo y me pregunta si tendría algún inconveniente en ir un día a su asociación para hablar de la marihuana terapéutica; me comentan que no sabían lo que era y que si la daban en algún sitio.

Cara que se me quedó cuando me preguntaron que dónde daban la marihuana medicinal.

Ya tuve que ponerme alerta con el épico comentario final, pero como Toni13 ha venido a este mundo a comunicar y soy muy tozudo acepté ir y concretamos día y hora para dar la charla. Un buen amigo me llevó, y cuando llegué comprobé que era un grupo bastante grande, más de veinte personas enfermas de lo mismo que yo o similar. Allí se podía respirar mucho dolor, y yo, poniendome en sus lugares, recordaba lo mucho que sufría antes de iniciarme en el autocultivo de marihuana.

Comencé la charla explicando los tres mandamientos de la marihuana:

1º- No la compres.

2º- Hazla con tus propias manos, autocultiva la marihuana.

y la tercera y última, que fue cuando parece que los dejó de bajón:

3º-Nadie te la dará.

Ellos me comentaron que había un amigo de otro amigo que decía que en tal sitio la daban a los enfermos, pero claro, yo les aclaré que solo les habían tomado el pelo. Si el mundo fuera justo y la marihuana fuera legalizada, no habría motivo para negar su prescripción, al igual que a otros enfermos se les recetan otros medicamentos, la marihuana sería tratada como un medicamento y existirían dispensarios que realizarían alguna labor de este tipo. Pero lo de que te den marihuana como si fueran caramelos, hoy en día, va a ser que no. Y me temo que queda una larga batalla por delante para que las farmaceúticas no compren todavía más a nuestros políticos en este aspecto y construyan el patio a su medida.

Yo disfrazado de rey mago en la charla repartiendo marihuana como si fueran caramelos.

Después del tremendo bajón, también les expliqué que, por desgracia, hay muchas personas que no la toleran, la marihuana no es la panacea ni la piedra filosofal, y si la consumen y les sienta mal, no podrán aprovecharse de las virtudes de esta planta.

Ellos me replicaron que para que cultivarla si después no la iban a poder tomar, y aquí vino el lió… Empecé a explicar las distintas maneras de poder consumir marihuana, tenéis algunas de ellas en la sección de cocina cannábica de este blog.

Una de ellas es en infusión, basta con coger un pequeño vaso de leche entera o semidesnatada (nunca desnatada) y añadir 0,1 o 0,2 gramos de marihuana para saber que tal nos sentaba para poder tener una idea de cómo nos podía sentar a nosotros. Yo insistí en que el autocultivo es la mejor vía a seguir (de momento la única en España) ya que si cultivamos y vemos que cuando la consumimos nos sienta mal, siempre se puede hacer ungüento de cannabis como crema para el dolor.

Bueno, os explico el por qué del lió que se armó. Voy a escribirlo como si fuera una secuencia cinematográfica:

  • Al amigo que vino conmigo se le ocurrió comentar, inocentemente, que si había veinte personas en la sala, y era dar a cada una 2 décimas de gramo (0,2 gr) de marihuana, bastaba con 4 gramos para repartir entre todos y que ellos mismos probaran su tolerancia a la planta. Como su marihuana era terapéutica les valdría como referencia, el la regalaba sin problemas.
  • En ese momento la presidenta la asociación miró a la persona que regalaba la marihuana y le dijo en un tono seco que allí no se iba a repartir nada, que si la gente quería otra charla para hablar del cultivo del cannabis, había jardines y plazas para darla. Allí no se iba a dar ninguna otra charla, nos quedó claro a todos y se puso fin a la jornada.

Posiblemente, la presidenta tenía razón en cuanto a que no se podía repartir allí nada, pero moralmente y humanamente no se hacía nada malo, al contrario, se buscaba que los enfermos que toleraban la marihuana, supieran que igual les podía aliviar a llevar una vida más digna.

Mi impresión cuando acabé de dar la charla a los enfermos es que muy pocos, tan solo uno del grupo para ser sinceros, parecía interesarse por el autocultivo, los otros se quedaron pensando en que mala suerte la suya que no daban marihuana como caramelos, triste experiencia la mía, pero fue así.

Conclusiones

Mi opinión es que vivimos en un mundo donde la hipocresía y la doble moral son el pan nuestro de cada día, así que estas dos presidentas no pueden anteponer sus prejuicios frente a las evidencias científicas que hablan de la marihuana terapéutica como un hecho; sus actos están perjudicando a otras personas.

1- En el primer caso, los prejuicios de una persona no pueden hacer que los que reivindicamos un derecho de dignidad nos amedrente, debemos seguir luchando desde nuestras posiciones.

2- En el segundo caso, creo sinceramente que regalar 2 décimas de gramo a 20 enfermos no tiene nada de delito. Quien piense que eso es un delito, que le pregunte al gobierno de España por los países a los que les vende armas, verá lo que es un verdadero delito en este mundo…

Pura hipocresía, simplemente maldita hipocresía.

 

cultiva marihuana medicinal

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Comentarios:
  • El ptofesor
    Responder

    Verdad como la vida misma. Siguen pasando casos que son verdaderos chistes. Muy buen artículo

    27/10/2018 a 11:19
  • Giganteverde
    Responder

    Huy bueno el artículo toni13, muy bueno

    27/10/2018 a 18:18
  • Muy buen post!!

    29/10/2018 a 17:36