Hipocresía cannabica parte III, por toni13.

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Orgullo Cannábico

Cuando hablamos de conseguir la regularización y legalización de la marihuana en este país, hablamos del esfuerzo y la lucha de mucha gente por lo que es justo. Aunque no seamos la punta de la lanza, habrá que ir saliendo del armario como otro colectivo hizo hace décadas, vamos a tener que desempolvar nuestro orgullo cannábico y hacer uso del viejo refrán:

La unión hace la Fuerza.

El colectivo homosexual ha estado marginado durante décadas en este país, hasta que formaron su gran movimiento y lucharon por sus derechos. En pleno siglo XXI, tiene que prevalecer la dignidad de las personas y, mientras esta respete al prójimo, este sentimiento debe ser recíproco. Si las leyes se quedan obsoletas, solo hay que tener la voluntad de cambiarlas. Es de justicia que se tengan en cuenta las libertades sexuales de cada individuo. Es muy difícil encontrar a alguien sensato en contra de este argumento hoy en día. En este caso ¿por qué no sucede lo mismo en otro ámbitos como el de las drogas?

Biocannabis 2015 (Gerona), disfrutando de la marihuana en paz y armonía en un entorno privilegiado.

biocannabiscup-marihuana-organica

Investigando para este artículo, acabé en una página sobre la “Legislación y la homosexualidad en el mundo” de la famosa Wikipedia. Como enfermo y consumidor de marihuana medicinal, me sentí identificado con algunas de las anotaciones sobre persecución que ha recibido este colectivo a lo largo de su historia reciente. A día de hoy, hay países que condenan con pena de cárcel e inclusive con la pena de muerte (Somalía) la homosexualidad. En el ranking de países más opresores, me di cuenta de que los más pobres y menos formados eran los que ocupaban los primeros lugares.

No es mi intención, en este breve artículo, comparar un movimiento con otro más allá de su aspecto reinvidicativo, pero si hubiera un ranking cannábico de países opresores, España estaría en la parte alta del mismo. No entiendo como los políticos, todos los políticos, no hacen nada al respecto, ni tan siquiera sobre las facetas más opresoras de nuestra actual legislación.

Cuando alguien me explique por qué no puedo cultivar marihuana si me la ha aconsejado un especialista de la Seguridad Social por sus propiedades beneficiosas demostradas científicamente, cuando alguien me diga un solo motivo por el cual no puedo cultivar mi propia medicina si no existe medicamento legal que trate mis enfermedades, quizá lo comprenda. Nadie me ha dado todavía un argumento en este sentido, así que seguiré luchando por lo que es justo.

Creo que se ha perdido el sentido común invirtiendo en sospechosas y extrañas campañas publicitarias contra las drogas. Está más que demostrado, por cientos de estudios científicos, que la marihuana ayuda a muchas personas a llevar una vida digna, y que los países mas avanzados están en proceso de levantar las prohibiciones que llevan décadas reprimiéndonos. Décadas, sí, porque hasta no hace mucho la marihuana era legal.

También reivindico poder consumirla de forma recreativa, por supuesto, y voy a luchar para que así sea, tengo hijos, sobrinos, y una nieta preciosa, y prefiero que sean cannábicos que fans del botellón, con un alcohol que es la droga más dura y perjudicial que existe para la salud, pero esta es legal, claro.

El coste social que estamos pagando por el alcoholismo es altísimo, tanto a nivel de Seguridad Social, como de la grave huella que deja en nuestros jóvenes, el alcohol mata, la marihuana no. Si el primero es legal, lo que ocurre con el segundo en estos momentos se llama hipocresía.

Desde el mismo momento en el que el médico me aconsejó marihuana, para mi es legal, y no voy a esperar a que cambie una ley obsoleta para cultivar mi medicina. Yo la he cultivado, la cultivo y la cultivaré hasta que tenga fuerzas para hacerlo. No entiendo otra manera de consumirla que no sea cultivada por mi mismo. Cuando esté legalizada, yo seguiré cultivando mi medicina y respetaré al que quiera comprarla, siempre y cuando no sea en el mercado negro, al que hay que darle la espalda con decisión, siendo, en gran parte, uno de los problemas por los que la marihuana tiene tan mala publicidad en los medios y, por lo tanto, entre la sociedad.

En su día, el médico me hizo un documento que dice que “se me aconseja el consumo de marihuana” para tratar los síntomas que producen mis enfermedades, y ya he visto dos enfermos con una autorización similar y el cuño de la Seguridad Social. Yo sé poco de leyes, pero deberían surgir abogados interesados en luchar por esta causa con frecuencia, haciendo llegar nuestras peticiones a quien corresponda. Un permiso legal para producir nuestra medicina sería un buen comienzo para la regularización del cultivo de marihuana. Sería un gran paso que se reconociera nuestro derecho al consumo, porque es de justicia que podamos autocultivar marihuana sin recurrir al mercado negro.

Una vez obtenido el derecho para hacer nuestra medicina, vendría la hora de luchar para que también se legalizara de forma recreativa. Es absurdo que  haya sustancias que son diez veces mas adictivas que la marihuana y estén legalizadas, normalizadas, reguladas y aceptadas por la sociedad. Nuestra misión es sacar de dentro nuestro orgullo cannábico y demostrarle a la sociedad que es posible un mundo más tolerante, más justo y más natural.

Banzaiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

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