Hipocresía cannabica parte II, por toni13.

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Al mundo del cánnabis se accede por tres grandes vías:

– Rituales: prácticamente su uso ha ido desapareciendo en el ámbito de la sociedad moderna pero, en la antigüedad, la marihuana era una planta muy usada por su contenido psicoactivo y por ser considerada mágica (yo pienso que es mágica y ademas muy bondadosa).

– Recreativa: Los cannabinoides de esta planta producen diferentes sensaciones de bienestar y placer. También agudiza y aumenta la capacidad de percibir ciertas sensaciones, como escuchar música, leer, dibujar y un sin fin de actividades.

– Medicinal: Para muchos enfermos, la marihuana es una planta que alivia muchas patologías (insomnio, nauseas, vómitos, dolor crónico, etc.), pero, por culpa de la prohibición en España, esta medicina no puede ser pautada por especialistas de la sanidad, solo la pueden aconsejarla, y con ello somos los enfermos los que pagamos esta absurda medida.

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Yo accedí a este mundo por la vía de la medicina. Con anterioridad, nunca había consumido marihuana y de joven apenas me fumé algún porro aislado en alguna celebración.

Mi caso comenzó con unas contracturas y un dolor inquietante en zonas musculares muy concretas, los conocidos como puntos gatillo, zonas muy dolorosas. Llevaba 20 años trabajando en la misma empresa y apenas había estado en un par de ocasiones de baja. Pero la cosa iba a cambiar. Esos dolores “raros”, y estar impedido, empezó a mermar mi salud y una baja seguía a la otra. Enloquecía por momentos porque no sabia lo que me ocurría. A todo esto, los médicos tampoco lo sabían.

Se sumó una fuerte presión que recibía por parte de mi jefe de taller, el cual me acusaba de fingir una enfermedad que ni yo sabia que tenía. Su mantra diario era que yo estaba engañando a la empresa, esto, en suma, me provocaba una gran impotencia, ya que cuando no sabes lo que te ocurre la incertidumbre se suma a la ya de por sí difícil situación.

Creo que , en ocasiones, me humillaba de tal forma para hacerme estallar y que cometería una gran imprudencia, como agredirle o algo por el estilo, pero ya no tenía fuerza ni para eso, simplemente sentía impotencia y me hacia sentir una persona indigna. En ocasiones lo conseguía, me hacia sentir mal y dañaba gravemente mi integridad moral.

Esta persona me hizo mucho daño y, todavía hoy,  no consigo quitármelo de la cabeza, incluso tengo pesadillas de vez en cuando donde recuerdo aquellos trágicos momentos, no sé si algún día lo olvidaré. A día de hoy, puedo decir que es la persona que mas daño me ha hecho en mi vida. A día de hoy, también, lo he perdonado, pero todavía no he olvidado. La marihuana me ha hecho mejor persona y me ha ayudado a perdonarlo. Ahora, solo el tiempo me permitirá olvidar.

Os cuento como evolucionó mi enfermedad a nivel clínico.

1- Antes de iniciar mi tratamiento con marihuana:

Me recetaron multitud de fármacos y todos fracasaron, causándome, en algún caso, efectos secundarios nada deseables. Mi estado físico empeoraba por momentos y los médicos solo hacían que probar diferentes cócteles de medicamentos a ver si acertaban con alguno a aliviar mi sintomatología, algo así como una ruleta rusa. Tomaba pastillas de todos los colores (hasta 14 al día), masaje, fisioterapia, inyecciones de todo tipo, infiltraciones con corticoides, ozono, etc… Mi calidad de vida era bastante baja. Llegué a pesar 70 kilos, de 90 en los que estaba.

2- Una reumatóloga me recomienda la marihuana:

Pasados varios años de pruebas y más pruebas infructuosas, un especialista me aconseja la marihuana como remedio paliativo. Al principio, pensé que era una broma de la doctora, ya que yo siempre había pensado que se trataba de una sustancia que utilizaban cuatro fumados. Pero no era broma, lo decía bien claro: “La marihuana te puede ayudar a combatir los síntomas, no tienes una medicina legal que te pueda ayudar o curar, pero no la compres, hazla con tus propias manos”. Aunque me costaba creerlo, no era un sueño, era real y me estaba pasando a mí. Ahora me doy cuenta de que yo estaba bastante equivocado sobre esta planta. Era increíble, un medico aconsejándome marihuana y diciéndome que esta planta podía ser mi medicina. Todavía recuerdo mi reacción. Me pregunté, ¿y ahora qué?

3- Comienza la aventura

Estaba claro que había que buscarse la vida para obtener la medicina que se me había aconsejado, pero, ¿por dónde empezar? El especialista me dejo claro que no recurriera al mercado negro y que la cultivase yo mismo. Tenía que ponerme las pilas. Primero había que averiguar sí la marihuana la toleraba mi cuerpo ya que, según me dijo la medica, por desgracia hay personas a las que les sienta fatal.

Omitiendo la recomendación que me hizo el especialista, lo primero que hice fue recurrir al mercado negro para averiguar si el cánnabis me quitaba aquellos fuertes dolores y podía descansar un poco. Todo fuera que invirtiera un dinero en material de cultivo para nada.

Pero aquí también tuve mala fortuna, la marihuana que adquirí no estaba en condiciones óptimas y me sentó fatal. Sabía a demonios. Es la peor hierba que he probado en toda mi vida hasta la fecha. Estaba claro que esta no era la forma adecuada para conseguir mi medicina. Esta fue la única vez en mi vida que he recurrido al mercado negro. Nunca más lo volveré a hacer. Pasado el tiempo, pienso que el destino fue bueno conmigo. Me enseñó la lección a la primera.

4- Comienzo a cultivar

Recuerdo que era invierno, y al día siguiente del fatal suceso puse en Google: “Cómo cultivar marihuana”. Me salieron enlaces de foros cannábicos y páginas del sector. Me puse a leer y, desde el primer momento, ya me di cuenta de que algunas informaciones eran contradictorias unas de las otras, no dejando las cosas claras para actuar en consecuencia.

Con unos pocos conocimientos inicié mi primer cultivo de exterior y, la verdad, el resultado fue bueno y saque una excelente cosecha que sequé y curé correctamente. En esta ocasión, sí me sentó bien. Cuando consumía esta marihuana, aliviaba mis dolores, y por la noche me ayudaba a dormir permitiendo, desde el primer momento, reducir mi toma diaria de medicamentos sintéticos. “Por primera vez, había cultivado una buena medicina”. Esto, además del beneficioso efecto de la marihuana fumada, también fue muy positivo para mi estado de ánimo general. Cultivar la planta me sirvió, además, para reconectar con mi lado más natural.

Cuanto más cultivaba mejor quería hacerlo, y de esta forma empezaron a surgir dudas que necesitaba resolver. Casualmente, un amigo me aconsejo a un escritor cannábico que se llama Jorge Cervantes, y me puse a leerlo y releerlo, seguí sus consejos al pie de la letra. También empecé a leer a más escritores y  a navegar por Internet con más soltura buscando información más selecta. Aun así, había cosas que seguían sin quedarme claras y la mejor manera de ir descubriendo era probarlo por mí mismo, de esta manera es como te das cuentas de cómo ocurren las cosas y aprendes que hasta de un “error” se sacan conclusiones positivas.

Empecé a hacer ensayos de todo tipo para optimizar la producción ya que, conforme pasaba el tiempo, mi consumo de marihuana aumentaba y tenía claro que mi medicina me la debía hacer yo sin recurrir al mercado negro (tampoco mi situación económica me lo permitía).

Comencé a cultivar en interior en armario de 1x1x2, pero con el paso del tiempo se quedó pequeño, mi consumo aumentaba y había que conseguir más producción. Cambié el armario por uno de 1,2×1,2×2 y pensé que sería suficiente, pero de nuevo, a los pocos meses, no producía lo suficiente para mi autoconsumo. Introduje el LED en el cultivo y empecé a hacer pruebas con diferentes tipo de LED y a combinarlo con el sodio, la producción, por fin, aumentó.

Aunque mi consumo es ahora muy alto he logrado ser autosuficiente y nunca he recurrido al mercado negro. Siempre viene a mi memoria la primera vez que consumí marihuana… Nunca más.

A día de hoy, muchos médicos aconsejan el consumo de marihuana, cada día más. Esto es una buena señal para los hipócritas como lo era yo hace muchos años. Nos han echo ver la verdadera realidad de esta planta y su situación. Sigo estando enfermo, y no me ha curado las enfermedades que padezco, pero sí que ha aliviado parte de mi dolor, me ayuda a dormir y a vivir; mi calidad de vida ha mejorado con su consumo.

En la actualidad, cultivo en interior, ya que plantaba en exterior y tuve varios robos de personas sin escrúpulos. De momento, toca esconderse como una comadreja, pero es lo que hay. Algún día reinará la cordura y la marihuana sera legalizada terapéutica y recreativamente. Y, aunque mi cultivo lo oculte a la vista de todos, lo que no voy a ocultar bajo ninguna excepción es que soy consumidor de marihuana terapéutica. Aquí me tiene cualquiera para que le explique los motivos.

Normalizar y legalizar la marihuana es inevitable, después de todo, los que primero la prohibieron (EE UU), son los que primero la están legalizando y creando riqueza con su regulación.

En mi país (España) la riqueza que genera la marihuana es para cuatro sinvergüenzas de todos los escalafones de la sociedad. No penséis que con la prohibición se hace rico el que trapichea, esos no son el problema, de hecho, mucha de esta pobre gente lo hace por auténtica supervivencia. No seamos hipócritas con estos casos.

Las personas que autocultivamos con fines terapéuticos y recreativos somos perseguidos como verdaderos delincuentes, basta ya. Va siendo hora de que nos traten como aquel cultivador que tiene una pequeña huerta de tomates o lechugas y cultiva para él sin ánimo de lucro, es decir, para consumo propio… autocultivo.

He salido del armario y nunca volveré a entrar.  Yo autocultivo marihuana:

Hipocresía cannabica parte II, por toni13-2

Cuando la marihuana sea legalizada, ganaremos todos y perderán unos pocos.

PD: Este artículo está dedicado a todos aquellos que sienten en sus propias carnes la incomprensión de una sociedad mal informada.

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