Artículo Soft Secrets 2012-6 “A fondo” Trasplante y riego

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Practicar el autocultivo de cannabis en interior no es complicado, ni tampoco requiere de una infraestructura compleja o unos conocimientos cannábicos avanzados, pero tampoco os diré que con una bombilla y poco mas, se puede cultivar marihuana en interior.

Para tener ciertas garantías y conseguir cosechas satisfactorias, tendremos que cumplir tres requisitos fundamentales que deberán ser afrontados por el orden que cito a continuación: 1º-Disponer de unos “conocimientos mínimos, pero claros” los cuales nos permitan cultivar marihuana con un mínimo de garantías. 2º-Reunir una serie de “elementos” que nos permitan conseguir buenos parámetros para una planta de marihuana. En muchas ocasiones nos hacemos con elementos inservibles o poco adecuados, y lo único que consiguen es ponernos trabas a la hora de cultivar, haciéndonos casi imposible llegar a la meta final. Y si llegamos, recogemos una cosecha pobre y de baja calidad. Elegir bien estos elementos nos evitará futuros problemas y facilitará el bienestar de nuestras plantas y el nuestro propio. 3º-Con estos elementos tendremos que conseguir unos “parámetros” los más óptimos posibles, es decir, intentar imitar lo mejor posible la naturaleza y dar una temperatura y humedad según la fase en que se encuentre la planta, ya que, los requisitos son diferentes en crecimiento o floración. En definitiva, tenemos que crear artificialmente un “entorno” óptimo para que la planta de marihuana pueda desarrollar todo su potencial.

Salud en el cultivo de marihuana   Estos tres puntos los abordaré por separado para intentar clarificar cada uno de ellos. Ojalá sirvan para ayudar a cultivadores cannábicos que se inician, o despejar alguna duda a los cultivadores que ya están inmersos en este fantástico mundo que es el cultivo de cannabis en interior. No hay cosa que más me gratifique, que ver como gente que está recurriendo al mercado negro, lo abandona y se pone a cultivar su propia marihuana. Comenzare abordando el 1º punto, pues creo que es indispensable para poder acometer los dos siguientes con garantías. Todas las tareas o conceptos que aborde, lo haré “A FONDO”, e intentaré despejar el máximo de dudas bajo una objetividad basada en la experiencia propia, en los conocimientos adquiridos en libros e Internet. “A FONDO” por TONI13 Ser metódico en nuestros cultivos nos proporcionara una garantía de no fallar en las pequeñas cosas que, aunque parezcan fáciles, no son menos importantes. Si no las hacemos correctamente, tendrán consecuencias negativas en nuestros cultivos de marihuana. A continuación citare un par de tareas, que por fáciles o sencillas que sean, si no lo hacemos correctamente, podrán darnos muchos dolores de cabeza:

EL TRASPLANTE: Para que una planta crezca correctamente, tenemos que cambiarla de contenedor varias veces en su ciclo de crecimiento. Lo ideal es hacerlo unas 2/3 veces para que la planta vaya desarrollando un sistema radicular vigoroso y sano:

-El 1º trasplante lo haremos desde la germinación de las semillas de marihuana, hasta que complete la fase de plántula, que suele coincidir con las dos primeras semanas de vida.

-El 2º lo haremos cuando acaba esta fase de plántula y entra en crecimiento vegetativo.

-El 3º lo haremos en la maceta definitiva y comprenderá ya todo el ciclo del cultivo. En este trasplante es ideal poner en el fondo del contenedor: arlita, grava, etc… Lo que nos permita tener un buen drenaje y una correcta aireación. No hay que decir que elegir el tipo de sustrato será una decisión muy importante, por no decir esencial. No usar sustratos de huerto, chino o similares, ya que la tierra es lo más barato del cultivo y un elemento determinante en la cosecha final. En floración no es conveniente trasplantar, ya que el fuerte estrés que se produce podría perjudicar gravemente dicho proceso. El trasplante hay que hacerlo cuando la planta de marihuana lo pide y da signos de ralentización. Es decir, esta es muy grande con respecto a la maceta y las raíces se ven limitadas. Observando que la planta no hace un crecimiento óptimo. El trasplante es la experiencia más traumática después de la clonación, pero siguiendo una serie de pautas y recomendaciones, es una tarea que no nos tiene que acarrear ninguna complicación. En un tiempo corto, la planta se recuperará de dicho estrés y volverá a coger un ritmo de crecimiento adecuado: -Cuando se parte de jiffy o lana de roca, hay que pasar estos a sustrato en el instante que vemos asomar las primeras raíces.

-Hay que utilizar un sustrato acorde a la fase en que se encuentre la planta. En crecimiento hay que utilizar sustratos con EC,s medias 1000-1500 microsiemens. Dejaremos los sustratos tipo “all-mix” para el último trasplante a maceta definitiva, ya que estos sustratos vienen pre-fertilizados y con EC,s de 2,4/2,6. No tenemos que confundir la EC del sustrato y la EC del riego. Como los trasplantes “siempre” los haremos en crecimiento, una EC de riego comprendida entre 300-700 microsiemens, sería la adecuada.

-Trasplantar a última hora del día para que la planta tenga toda la noche para recuperarse.

-Procurar que el sustrato del contenedor a trasplantar, este seco o poco húmedo ya que si no fuese así, se nos puede deshacer y dañar parte del sistema radicular de la planta de marihuana.

-La luz daña las raíces, por lo que hay que procurar, al hacer el trasplante, que la luz incida lo menos posible en las raíces.

-Con el aporte de tierra nueva, la planta tendrá nutrientes para un par de semanas, más o menos. Ayudar en este proceso con un enraizante hará que tengamos unos resultados más satisfactorios, ya que, la planta se resentirá lo menos posible y ayudaremos con esto a mitigar el estrés que produce el trasplante.

-Hay que regar abundantemente y observar si drena correctamente el nuevo sustrato añadido en el trasplante. Cuidado con no encharcar el medio de cultivo, los regímenes de humedad y sequía favorecen la expansión de las raíces.

-Usar en interior macetas de más de once litros no es óptimo, ya que con esta cantidad de tierra tenemos de sobra para florecer variedades de entre seis y doce semanas de floración, y no más de noventa centímetros de altura. Utilizar macetas de mayor capacidad es tirar el sustrato a la basura, pues la planta de marihuana cultivada no lo colonizará en su totalidad, no siendo aprovechado. Siempre hay excepciones, pero en la mayoría de veces es como comento.

-Es conveniente que los dos días posteriores al trasplante la luz sea menos intensa.

-Una vez hecho el trasplante, el cannabis requiere niveles bajos de nitrógeno y potasio, así como un mayor aporte de fósforo. Cualquier producto que contenga hongos trichodermas o vitamina B1 ayudará a reducir el choque del trasplante. -La técnica del trasplante es sencilla, pero hay que hacerlo correctamente pues un trasplante mal realizado puede significar problemas añadidos difíciles de superar. Aquí dejo unas imágenes que lo explican mejor: cómo trasplantar paso a paso 1 cómo trasplantar paso a paso 2 cómo trasplantar marihuana paso a paso 3 cómo trasplantar marihuana paso a paso 4 trasplante005cómo trasplantar marihuana paso a paso 5 cómo trasplantar marihuana paso a paso 6 El color de una raíz sana es blanco, si tiene coloraciones amarillas o marrones son claros indicios de lesión y del comienzo de alguna enfermedad radicular. Una vez que hayamos hecho el trasplante, y si todo lo hemos ejecutado correctamente, obtendremos ventajas como:

-Aumento del sistema radicular.

-Aumentamos la reserva de nutrientes, agua y oxígeno.

-Mayor resistencia frente al ataque de patógenos.

-Mejor distribución de las raíces.

Después de hacer un trasplante de plantas de marihuana, pueden aparecer algunos problemas. Los más frecuentes son:

-Parada vegetativa momentánea o permanente en el caso de infecciones fúngicas.

-Impactos por cambio de factores climáticos o lumínicos. Para que no suceda esto, evitaremos colocar las plantas de marihuana recién trasplantadas bajo luces con intensidad alta. Si no hubiese más remedio, los dos primeros días las colocaremos alejadas del foco para que la luz no sea tan agresiva.

-Muerte por asfixia radical, marchitamiento por daños y por un exceso de riego, siendo este último factor muy común en gente novel.

Plantula

EL RIEGO: Cuando realizamos el riego de nuestro cultivo, generalmente nos solemos hacer una serie de preguntas que en ocasiones puede tener varias respuestas correctas. A continuación, cito las preguntas más frecuentes que se suelen hacer:

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¿A QUÉ HORA HAY QUE REGAR?: Lo ideal es regar cuando se enciende el foco. Está claro que cada uno riega cuando puede, pero regar cuando las plantas se van a dormir y están en floración aumenta considerablemente el porcentaje de humedad. Lo único que podrá atraer esta práctica son hongos y, en cultivos de costa donde hay de por sí humedades altas, hay que ser todavía más cauto. En este supuesto, se desaconseja regar cuando se va a apagar la luz.

¿CUÁNDO HAY QUE REGAR?: El cannabis tiene dos ciclos, uno húmedo y otro seco. En crecimiento no son convenientes las deficiencias hídricas, por lo que no dejaremos que el sustrato se seque en exceso. Por el contrario, en floración sí que tendremos que dejar que se seque en su totalidad. Pesando el contenedor, o rascando los dos primeros dedos de tierra, sabremos si la planta de marihuana nos está pidiendo agua. Si pesa es señal de que el sustrato aún esta húmedo y, por consiguiente, no es óptimo regar.

¿CÓMO HAY QUE REGAR?: La técnica es sencilla, pero si no lo hacemos bien puede significar el fracaso del cultivo de cannabis. He visto como cultivadores regaban sus cultivos de tal forma que ni tan siquiera mojaban la planta. Cuando vayamos a regar, previamente “rasparemos” con el dedo, o con un utensilio para tal fin, los bordes del sustrato que hace contacto con el contenedor, y echaremos suavemente un 25% de la cantidad total de riego. Es decir, si vamos a regar con un litro de agua, echaremos 250 ml suavemente. Esperando unos minutos para añadir el resto. Si aun haciendo esto tuviésemos dificultad para que el sustrato se humedezca, aplicar un par de gotas de lavavajillas bastará para que aumente considerablemente el poder humectante del riego. Es bueno que, una vez regado correctamente, drene un 10% más o menos del líquido empleado ya que así iremos arrastrando sales que nos están perjudicando y que están en la parte baja del contenedor. Poner platos debajo del contenedor y que el agua este estancada mucho tiempo en él es una operación que perjudica la planta. Hoy en día disponemos de bandejas que se adaptan a cualquier medida y nos ahorran mucho tiempo a la hora de regar.

¿CUÁNTO HAY QUE REGAR?: Esta pregunta es la que más se suele hacer, y es la que más respuestas diferentes tiene, ya que, depende de numerosos factores que sería imposible describir por completo en este artículo. Por citar algunos: Tamaño del contenedor, tipo de contenedor, edad de la planta, tipo de sustrato, temperatura, humedad relativa, variedad, ventilación, etc. Ante todos estos factores, cada cultivo tiene unas “condiciones propias” que lo hacen diferente del resto. Con unos parámetros normales, un sustrato normal (en coco se seca antes) y  en régimen de “floración”, se podría dar unas cantidades estimadas que podrán variar según las condiciones específicas de cada cultivo de marihuana. Tener que regar entre los dos y los cuatro días podría considerarse lo “normal”. Contenedores de uno a tres litros sí que pueden requerir un riego diario. Contenedores de más de once litros no se hacen adecuados para cultivo de interior a no ser que se practique un cultivo tipo S.C.R.O.G. Repetir que estos datos que cito a continuación son referencias, y están sujetos a “condiciones propias”. -Contenedor de 5,5 litros con 750 ml de agua debería tener para 3 días. -Contenedor de 7 litros con un litro de agua debería tener para 3 días. -Contenedor de 11 litros con 1,250 ml de agua debería tener para 3 días. Cuando observamos que las plantas “no consumen” agua y tardamos muchos días en volverlas a regar, es señal de que algo no funciona bien. Esto podría ser causado por una serie de elementos: una humedad alta, un sustrato inadecuado, deficiente ventilación, exceso hídrico, enfermedad, etc. Repasando los parámetros, medios empleados y los elementos del cultivo, daremos, sin lugar a dudas, con el “tic” de la cuestión. La observación es una de nuestras mejores armas a la hora de evitar un futuro problema que, detectado a tiempo, no significará un contratiempo !Usémosla!

ICE royal queen seeds variedad de marihuana   Producción segura No podría describir con palabras la satisfacción que tuve cuando recogí mi primer cultivo de marihuana de interior. Fue maravilloso. Si fumas cannabis, siempre que se pueda, hay que cultivarlo.

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